70 instituciones rechazan el proyecto de reforma a la Ley de Espacios Marítimos y Terrestres – La nación
Un total de 70 organizaciones de la sociedad civil y más de 170 firmantes declararon públicamente su rechazo a un amplio proyecto de reforma de la Ley de Zona Marítima Territorial (ZMT), por considerar que la iniciativa supone un retroceso en la protección de las costas y en los derechos de las comunidades que viven en estas zonas.
Esta ley establece que se considera marítima y territorial una franja de 200 metros a lo largo de las costas Atlántica y Pacífica de Costa Rica. Según la normativa vigente, los primeros 50 metros corresponden a zonas públicas y los 150 restantes están declarados zonas restringidas.
La propuesta, que se tramita en la Asamblea Legislativa bajo el expediente 22.553, fue planteada por el exdiputado del Partido Unidad Social Cristiana, Pablo Heriberto Abarca. El proyecto busca cambios en la administración de las zonas costeras, según los opositores a las reformas.
“Esta reforma integral a la Ley Territorial Marítima nos preocupa porque contiene una serie de impactos ambientales y disposiciones que van en contra del interés público”, dijo Sofía Barquero, abogada ambiental y portavoz de la Federación Costarricense para la Conservación de la Naturaleza (Fecon).
Según un comunicado difundido por la organización, el proyecto podría abrir la puerta a más procesos de privatización en la playa y debilitar el control público sobre esta propiedad.
“Es imperativo asegurar todas las playas, así como la protección de la naturaleza y un desarrollo costero justo y sostenible”, señala el documento, que advierte que el país podría repetir modelos históricos de uso del suelo vinculados al turismo y a la inversión extranjera.
Los grupos firmantes, que están asociados con la protección ambiental, organizaciones sociales y la academia, argumentan que si bien la iniciativa propone obligar el uso de ZMT, en la práctica promovería principalmente el turismo y el desarrollo inmobiliario.
Riesgos ambientales y sociales
El comunicado sostiene que las reformas permitirían flexibilizar los requisitos para el otorgamiento de concesiones en la ZMT e incluso permitir usos privados dentro de áreas públicas, como la ocupación de playas con mobiliario o infraestructura destinada a actividades comerciales.
Las organizaciones mencionaron que los manglares juegan un papel clave en la protección de las costas de la erosión y el aumento del nivel del mar, y que diversos estudios han demostrado una pérdida significativa de estos ecosistemas en las últimas décadas.
Según Barquero, el proyecto elimina regulaciones relacionadas con los manglares. Según sus declaraciones, mientras la legislación actual establece normas específicas para su protección e incluso sanciones que pueden afectar a estos ecosistemas, la nueva propuesta sólo los menciona puntualmente en relación al puerto del cuadro.
En su opinión, este incumplimiento podría debilitar las limitaciones que actualmente han limitado o detenido el desarrollo turístico en zonas donde hay estuarios y manglares.
“Esto expone a Costa Rica al ámbito internacional, donde los humedales están protegidos por la Convención de Ramsar. Acciones que reduzcan la protección que ya tenían estos ecosistemas podrían poner al país en una posición vulnerable respecto de sus obligaciones internacionales”, dijo un portavoz de la organización conservacionista de Costa Rica.
Control legislativo de las concesiones
La organización también cuestionó si el proyecto podría reducir la supervisión legislativa del patrimonio costero. Según sugirieron, la reforma eliminaría la jurisdicción del legislativo sobre áreas permanentemente cubiertas por el mar, como islas e islotes.
Barquero también expresó su preocupación por la gestión de las islas dentro del territorio. Según el abogado, la ley actual impide el otorgamiento de concesiones en islas, salvo leyes especiales aprobadas por el legislador, debido al valor ambiental y patrimonial de estas áreas.
Sin embargo, advirtió que la propuesta permitiría a los municipios otorgar concesiones en islas que se encuentren dentro de su jurisdicción territorial y marítima. Según los críticos, esto podría abrir la puerta al desarrollo en lugares como Isla San Lucas o Isla Tortuga y representaría un paso atrás en términos de protección ambiental.
“Creemos que esto incluye la legalización de las invasiones que se han permitido en el ámbito marítimo y terrestre. El Estado debe responsabilizarse de estas situaciones y buscar soluciones que incluyan también la responsabilidad de las instituciones y personas que han permitido estos hechos, pero no trasladar los costos al bien público”, dijo Barquero.
Ante esta apertura, los grupos firmantes pidieron el archivo del expediente 22.553 y la apertura de un proceso amplio y participativo para discutir posibles reformas de la administración del ZMT.
Advierten contra privatizaciones y presión turística
La organización advirtió también que las reformas abrirían la puerta a la progresiva privatización del uso de la zona costera pública.
Según el comunicado, el proyecto permitiría concesiones comerciales en espacios que ahora deben ser accesibles al público e incluso eliminaría la prohibición de que empresas de capital extranjero obtengan concesiones en estas áreas.
Una de las preguntas planteadas por Barquero está relacionada con el artículo 59 de la propuesta, que permitiría a los costarricenses de nacimiento que hayan vivido más de diez años en las zonas marítima y terrestre permanecer en estas zonas.
Según él, la disposición incluye una autorización general que podría causar problemas en la gestión y control de estos espacios. Según los críticos, esta medida debería evaluarse caso por caso, teniendo en cuenta las características específicas de cada región.
Además, en el comunicado, la organización señaló que la iniciativa facilitaría el desarrollo de proyectos turísticos y de infraestructura con fines de lucro sin establecer controles ambientales claros. En su opinión, la propuesta pasa por alto la vulnerabilidad de los ecosistemas costeros y podría contribuir a un modelo de uso intensivo del litoral.
“El espacio marítimo y terrestre es un bien común para todos, no un negocio para unos pocos”, concluye.