Las refinerías latinoamericanas entran en la fase comercial de los biocombustibles avanzados – La nación
San José, 10 de marzo (elmundo.cr) – Las refinerías latinoamericanas están entrando en una nueva etapa de transformación industrial al adoptar el coprocesamiento de materias primas renovables en la infraestructura existente, permitiendo la producción de biocombustibles de segunda generación como el diésel renovable (HVO) y el combustible de aviación sustentable (SAF). En la región, al menos 24 refinerías ya están operativas o han anunciado proyectos de combustibles renovables.
Según el estudio “Los biocombustibles y su adopción en las refinerías de América Latina”, de Boston Consulting Group (BCG), son las grandes empresas mineras y aeroespaciales las que impulsan la demanda de diésel renovable y combustible de aviación sustentable (SAF) en la región, creando soluciones que les permitan alcanzar metas de descarbonización sin cambiar equipos ni flotas.
“En la minería, las empresas necesitan soluciones que sean compatibles con los motores existentes de los camiones y de la gran maquinaria que ya tienen; y por su parte, las aerolíneas también necesitan combustibles más verdes -impulsados por las obligaciones internacionales de reducción de emisiones y esquemas como CORSIA (Carbon Offsetting and Reduction Scheme for International Aviation)- pero que funcionen con la tecnología aeronáutica actual, como el hidrógeno que aún es verde. La electrificación de equipos pesados, el biocombustible Drop-in responde a una demanda específica, a corto plazo, en sectores difíciles de electrificar”, afirma Camila Apablaza, directora del BCG.
En América Latina existe una alta disponibilidad local de aceites usados, especialmente aceite de cocina usado (UCO). En Chile, por ejemplo, se recolecta alrededor del 14% del UCO disponible, gran parte del cual hoy se exporta a Estados Unidos y Europa. La adaptación de las refinerías locales también responde a un cambio estructural en el comercio internacional. A partir de 2025, Estados Unidos ha impuesto aranceles de hasta el 50% a exportadores clave como Brasil, reconfigurando los flujos hacia los mercados internos y Europa y fortaleciendo el valor del procesamiento de estos insumos dentro de la región.
“Para las refinerías, este enfoque de coprocesamiento es la forma más rápida y con menores requisitos de capital. Permite la incorporación de moléculas renovables y rentabiliza activos que de otro modo estarían infrautilizados ante la futura caída de la demanda de fósiles. No es necesario construir plantas desde cero: se utilizan las unidades de hidroprocesamiento ya instaladas”, afirma Apablaza.
El coprocesamiento es la ruta más rápida y barata, que permite adaptar las unidades de hidroprocesamiento existentes, con baja inversión y plazos cortos, para producir combustible casi de inmediato, evitando así la construcción de nuevas plantas de hidrotratamiento (que pueden tardar una década) y acelerando el tiempo de comercialización en comparación con opciones como el hidrógeno verde o la electrificación pesada.
América Latina, una región que avanza a diferentes ritmos
En su conjunto, América Latina muestra una trayectoria de crecimiento de casi 12% anual en biocombustibles avanzados para el transporte, con una proyección de 40 mil barriles día al 2030.
A pesar de los avances a diferentes ritmos, el patrón regional es claro: el coprocesamiento de materias primas residuales se consolida como la principal forma de aprovechar la infraestructura existente y capturar la demanda industrial inmediata.
“Más que un compromiso ambiental de largo plazo, la transformación de las refinerías en América Latina se está consolidando como una decisión industrial y comercial basada en la demanda real y los activos existentes”, concluye Camila Apablaza, directora de BCG.
México: un nuevo marco legal y ventaja estratégica
• El panorama mexicano dio un giro con la entrada en vigor de la nueva ley de biocombustibles en marzo de 2025, que prioriza el aprovechamiento de residuos y biomasa para no competir con los alimentos.
• México mantiene una importante ventaja competitiva: bajo el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (T-MEC), conserva su acceso preferencial al mercado de combustibles estadounidense, mientras que sus vecinos del sur pueden verse obligados a desviar sus productos a Europa, Asia o sus propios mercados internos. Los biocombustibles mexicanos pueden continuar ingresando al mercado estadounidense libres de aranceles, posicionando al país como un potencial centro exportador estratégico.
Brasil: el mercado más avanzado de la región
• El país concentra más de la mitad de las refinerías operativas o anunciadas en América Latina que producen diésel renovable y SAF, combinando la adaptación de activos existentes con proyectos greenfield.
• Petrobras (Refinería REPAR, Araucária) produce comercialmente Diésel R (biodiésel que emite menos CO₂) mediante coprocesamiento, utilizando tecnología propia (H-Bio) para integrar aceites y grasas vegetales a la carga fósil.
• La refinería Gabriel Passos (Regap, Betim) también fue adaptada para coproducir diésel renovable y anunció inversiones relevantes para ampliar capacidad y eficiencia.
• Este país enfrentará aranceles totales de hasta el 50% (10% universal + 40% adicional producto de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, IEEPA), lo que hará económicamente inviables sus exportaciones a EE.UU. Por lo tanto, la adaptación de las refinerías locales también apunta a captar insumos para utilizarlos como biocombustible para consumo interno.
Bolivia: el país que intenta sustituir importaciones
• YPFB (Refinería Guillermo Elder Bell, Santa Cruz) puso en funcionamiento Planta de Biodiesel I en marzo de 2024.
• A septiembre de ese año ya había producido más de 5,9 millones de litros utilizando grasas animales, aceite de cocina usado (UCO) y aceites vegetales. Uno de los focos de YPFB es reducir la importación de diésel fósil.
Chile: pilotos estratégicos impulsados por la minería
• ENAP (Refinería Aconcagua) realizó un piloto exitoso en julio de 2024, coprocesando 350.000 litros de aceite de cocina usado (UCO) para producir diésel renovable (HVO). En el futuro, ENAP emerge como el comprador natural de UCO a nivel nacional, mientras que los actores privados optarían por importar el combustible final.
• El piloto de la empresa estatal validó la viabilidad técnica y económica del modelo. ENAP ya vendió el primer lote a Lipigas, confirmando el interés de los clientes industriales.
• En países sin una combinación de mandatos –como Chile– son las empresas mineras y aeroespaciales las que pueden generar demanda en el corto plazo.
Colombia: pruebas y planificación para 2030
• Ecopetrol realizó pruebas piloto de combustible sustentable de aviación (SAF) en la refinería de Cartagena (0,06 kbpd). La compañía planea escalar el coprocesamiento en Barrancabermeja a 6.000 barriles por día para 2030, mediante una estrategia gradual.
Argentina: todavía en etapa de estudio, pero avanzando
• Pan American Energy (Refinería Campana) está realizando estudios preliminares para producir SAF, evaluando una capacidad potencial cercana a los 2 kbpd.
• Los avances se centran en el análisis de viabilidad técnica y económica.