March 14, 2026
Alajuelense: crisis y “campeonitis” – La nación
Deporte

Alajuelense: crisis y “campeonitis” – La nación

El 15 de enero, la Liga Deportiva Alajuelense inició el Clausura 2026 con el empate 2-2 de Alejandro Moreira Soto contra Liberia. No fue un comienzo soñado, pero tampoco encendió las alarmas. El campeón absoluto del segundo semestre llegó, el equipo todo conquistador, el 20 de diciembre, firmando el ansiado título número 31. Este es, en teoría, el comienzo de otra gran historia.

Hoy es 28 de febrero y el panorama es diferente. Un mes y medio después, la liga pasó del sueño al caos. Puntarenas FC son los fichajes de primera ronda. No encuentro otro adjetivo. Y a esa fotografía hay que sumar la eliminación en el torneo de copa, en la que el equipo decepcionó a la selección tricampeona con una serie claramente superada por Liberia.

¿Una exageración? Miremos los números: seis fechas sin ganar. Sólo el 30% de los 27 puntos en disputa. Sexto en la clasificación al final de la primera ronda, existe un peligro real de caer aún más a medida que avanza la jornada. En un torneo pequeño, eso no es un problema. Esta es una señal de crisis.

El término “championitis” se puso sobre la mesa cuando el campeonato lo formó José Quesada, periodista costarricense con plataforma digital en YouTube y hombre de Teletica. Óscar Ramírez lo negó en conferencias. En ese momento preferí la precaución. Era temprano en la mañana. Pero con el torneo completado al 50%, es imposible no considerar que la liga enfrenta una crisis impulsada por ese peligroso sentimiento post-título.

El título 31 fue un alivio. Para el club y la afición. El sello de un semestre perfecto, la recompensa de la insistencia, el alivio después de años de estrés. Pero el fútbol no entiende de nostalgia. Y si no se mantiene con firmeza el remedio puede derivar en relajación.

No es descabellado pensar que algo se soltó. En el humor, en el hambre, en la presión competitiva. La propia frase del técnico tras perder el primer partido de la serie copera contra Liberia – “Si hay que poner prioridades, otros torneos (nacionales y de CONCACAF)” – podría interpretarse como una declaración estratégica. Sino como gasolina para una relajación peligrosa.

Cuando se le dice al torneo que no es una prioridad, el mensaje llega. Y cuando el campeón empieza a gestionar esfuerzos a partir de enero, el margen de error se evapora.

Hoy, la liga no transmite la convicción de un equipo que avanzó en diciembre. Cambie arreglos, rote piezas, pruebe reordenamientos. Pero el personaje no aparece con la misma fuerza. Hay más posesión que profundidad. Más intención que fuerza. El pasado es más que el presente.

No es sólo la posición en la tabla lo que preocupa. Es un sentimiento. En torneos más pequeños, la fecha 9 suele marcar un punto de inflexión. Cinco equipos son fuertes para cuatro puestos. Y Alajuelence se ve obligada a hacer cálculos prematuros. En mis cálculos deberías acercarte a 25 puntos de los 27 restantes para asegurarte sin depender de terceros. Ya no funciona. Es remar contra corriente.

La pregunta en la liga es sencilla: ¿Qué pasó con el equipo? No hay una explicación pública que satisfaga desde dentro. Desde fuera, la lectura parece clara: “El Campeonato” dio un respiro a todos.

No se trata de negar la elegibilidad para el Título 31. Entender que el éxito con una mala gestión es el comienzo del fracaso. El campeón deberá competir cada semestre hasta recordar. Porque la gloria del fútbol costarricense dura poco y no se respetan las medallas de tabla.

Todavía hay tiempo para alajulance. Pero el crédito sentimental del título ya se acabó. Ahora sólo hablan las marcas. Y hoy, esos factores describen una crisis manifiesta.