Así funcionan los seguros como herramienta de prevención ante los riesgos que enfrentan los estudiantes en el país – La nacion
San José, 16 de diciembre () – En un entorno donde la movilidad diaria, las actividades deportivas, las excursiones y la vida digital exponen a los estudiantes a riesgos cada vez más diversos, las familias costarricenses enfrentan un desafío creciente: cómo garantizar que sus hijos estén protegidos de incidentes que puedan ocurrir dentro y fuera del centro educativo.
Según los especialistas, la posibilidad de un accidente escolar para muchos hogares implica no sólo una preocupación emocional, sino también un impacto económico que puede cambiar la rutina familiar.
Ante esta realidad, diferentes herramientas de protección han cobrado relevancia para brindar tranquilidad a los padres y garantizar que los estudiantes puedan continuar con sus actividades con seguridad y apoyo. Entre ellos, el seguro estudiantil se ha convertido en una opción que acompaña a las familias en la prevención y atención de incidentes comunes en el colegio.
Un panorama cambiante de riesgos para los estudiantes
En los últimos años, el perfil de riesgo que enfrenta un estudiante en Costa Rica se compone principalmente de posibles accidentes en el aula como caídas, colisiones o golpes, y se suman otros factores. Pero también están vinculados a una mayor cantidad de tránsito en el país, viajes frecuentes, actividades al aire libre, deportes, excursiones, entre otros. Todo esto también expone a los jóvenes a nuevos tipos de accidentes o incidentes.
Además, informes recientes sobre accidentes en centros educativos muestran que un gran porcentaje de los accidentes los sufren adolescentes de entre 12 y 17 años. Esto está relacionado con los deportes, andar en bicicleta o caminar al colegio, o actividades al aire libre.
Para Armando SevillaDirector Comercial de MAPFRE Costa RicaEste panorama muestra que el seguro estudiantil no debe entenderse como un gasto adicional, sino como un mecanismo de prevención y mitigación de riesgos.
“El seguro estudiantil se perfila como una herramienta de protección integral para los estudiantes. Protege no sólo contra accidentes comunes en las aulas, sino también contra mayores riesgos. Su valor va más allá de una póliza porque es una red de tranquilidad, apoyo económico y una muestra de responsabilidad por parte de padres y centros educativos”, afirmó Sevilla.
Pero, ¿cómo elegir un seguro para estudiantes entre las opciones que existen actualmente en el mercado? Para ello, Sevilla brindó varias recomendaciones:
- Evaluar la frecuencia de las actividades estudiantiles como deportes, transporte, excursiones, entre otras, y contratar un plan personal que cubra estos riesgos.
- Priorizar seguros con cobertura ampliada (incluidos accidentes, lesiones deportivas, traslados) y que brinden apoyo médico y psicológico.
- Participar en actividades de prevención. Entre ellos, promover el uso del casco, equipamiento deportivo adecuado, normas de tránsito y educación sobre riesgos.
- Coordinar con los centros educativos para conocer políticas de seguridad, supervisar actividades y salidas y promover una cultura de prevención.
“El seguro estudiantil debe acompañar al estudiante allá donde esté, ya sea en el colegio, en el camino, en el campo, en una excursión organizada; la protección no puede limitarse a las paredes del aula”, afirmó Sevilla.
Añadió que otro aspecto a considerar a la hora de contratar un seguro estudiantil es el tiempo de respuesta. En este sentido, MAPFRE Costa Rica también recomienda, en accidentes estudiantiles, buscar siempre un tiempo de respuesta ágil para atender la emergencia. Por ejemplo, en caso de accidente, el padre o estudiante dispone de 15 días naturales después de ocurrido el hecho para notificar a MAPFRE. En el trámite de indemnización por cuidados, con requisitos completos, se estima un tiempo de respuesta de 10 días hábiles para el pago a las cuentas del asegurado.
“Esta celeridad puede ser decisiva para el pronóstico médico y para que el estudiante retome sus actividades”, afirmó el director comercial de MAPFRE Costa Rica.
Además, dijo que, por ejemplo, el seguro estudiantil de MAPFRE, al operar bajo un esquema de compensación y permitir a los padres elegir libremente el centro médico, la póliza se convierte en un apoyo económico inmediato para atender desde lesiones menores hasta escenarios más complejos, como fracturas o traumatismos que requieren un seguimiento especializado.
Asimismo, además de la cobertura financiera, MAPFRE Costa Rica incorpora servicios de orientación y asistencia que complementan el proceso de recuperación del estudiante. Esto incluye apoyo psicológico. Estos componentes, señala Sevilla, facilitan que el estudiante pueda reincorporarse rápidamente a sus actividades académicas y deportivas, al tiempo que reduce la carga emocional de la familia y mantiene la estabilidad durante el proceso.
Reducir las barreras para acceder al seguro estudiantil
Sevilla agregó que a pesar de los beneficios del seguro estudiantil, todavía existen barreras que limitan su adopción. Entre algunos de ellos que han seguido a la compañía para optar por un seguro para estudiantes está el acceso a su cotización y la contratación en plazos más cortos. Por ello, MAPFRE ha puesto a disposición de los intermediarios de seguros paquetes con primas predeterminadas, de modo que la edad del estudiante no influye en sus precios. Además, en su caso, se solicitan requisitos mínimos para la contratación, que permitan un rápido tiempo de respuesta en la emisión.
Además, MAPFRE está desarrollando un avance tecnológico a medio plazo que permite la autogestión del asegurado final en la compra y contratación del seguro estudiantil.
“La seguridad y el bienestar de los estudiantes debe ser una prioridad para todas las familias; el seguro para estudiantes no sólo atiende un accidente, también protege la estabilidad del hogar y la continuidad educativa del menor”, concluyó Sevilla.