Congreso salvadoreño aprueba reforma constitucional impulsada por Bukele que permite cadena perpetua – La nación
“Están prohibidas las penas de prisión por culpa, difamatorias, proscriptivas y toda forma de tortura. Sólo se impondrán penas de cadena perpetua a asesinos, violadores y terroristas”, dice la reforma del segundo párrafo del artículo 27 de la Constitución. salvadoreñoaprobado en pleno por 59 delegados del oficialista NI, sus aliados y dos de la oposición, de los 60 que componen este organismo.
Luego de su aprobación, que se dio sin estudio ni debate previo, el Congreso deberá ratificar la reforma, en otro pleno, para que entre en vigencia y cambie el texto de la Constitución.
Una reforma rápida y sin debate previo
La aprobación se produjo en un pleno sin estudio ni debate previo, y deberá ser ratificada en una futura legislatura para que surta plenos efectos.
Actualmente, nuestro gabinete de seguridad está presentando una reforma constitucional a la Asamblea Legislativa para avalar la cadena perpetua (hasta ahora prohibida por la Constitución) para asesinos, violadores y terroristas.
Veremos quién apoya esta reforma y…
— Nayib Bukele (@nayibbukele) 17 de marzo de 2026
Horas antes de la votación, el propio presidente Nayib Bukele anunciaron la iniciativa en sus redes sociales: “En estos momentos, nuestro gabinete de seguridad presenta a la Asamblea Legislativa una reforma constitucional para avalar la prisión perpetua (prohibida hasta ahora por la Constitución) para asesinos, violadores y terroristas”.
El Ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, presentó la propuesta y enfatizó que busca “proteger la seguridad ciudadana” contra los delincuentes más graves, entre los que se incluyen explícitamente los pandilleros.
El contexto del régimen de emergencia y el descenso de los asesinatos
La reforma se enmarca en el régimen de emergencia vigente desde marzo de 2022, que ha permitido más de 90.000 detenciones masivas y se ha prorrogado casi sin interrupción.
El gobierno atribuye a estas medidas una drástica disminución de los asesinatos, que pasaron de niveles récord entre 2015 y 2019 a cifras históricamente bajas en los últimos años, convirtiendo a El Salvador en uno de los países con menor tasa de violencia letal en la región, según datos oficiales.
Sin embargo, organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch, Cristosal y Socorro Jurídico Humanitario han documentado patrones de detenciones arbitrarias, torturas, muertes bajo custodia (alrededor de 500 casos reportados) y condiciones inhumanas en prisiones como el Centro de Confinamiento por Terrorismo (CECOT).
Apenas una semana antes de la aprobación, un grupo de juristas internacionales presentó un informe a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyendo que existen “motivos razonables” para considerar que durante el régimen se cometieron crímenes contra la humanidad.
Reacciones divididas: apoyo popular versus críticas internacionales
El presidente Bukele celebró en línea la decisión: “Veremos quién apoya esta reforma y quién se atreve a argumentar que la Constitución debe seguir protegiendo a asesinos y violadores”.
La medida cuenta con un amplio apoyo entre sectores de la población exhaustos por décadas de violencia pandillera, y refuerza la imagen de Bukele como un líder de “mano de hierro” que priorizó la seguridad por encima de otros aspectos.
Por el contrario, defensores y analistas de derechos humanos ven la reforma como un paso más hacia la erosión de las garantías procesales en un contexto de control casi absoluto del Ejecutivo sobre el Legislativo y el Judicial.
El defensor público general, René Escobar, rechazó las acusaciones de violaciones sistemáticas y afirmó que el gobierno “no aplica políticas de desaparición forzada, tortura, violencia sexual o ejecuciones arbitrarias”.
Implicaciones futuras y el horizonte político
La introducción de la cadena perpetua podría facilitar sentencias más largas sin contrapesos efectivos, en un sistema de justicia cuestionado por su falta de independencia. Los analistas advierten que consolida un modelo de seguridad que, si bien es eficaz para reducir la delincuencia, genera preocupaciones sobre el Estado de derecho.
La popularidad de Bukele sigue siendo alta y las próximas elecciones presidenciales están previstas para 2027. Los comentarios anteriores del presidente sobre la posibilidad de extender su mandato “otros diez años” alimentaron debates sobre un posible giro autoritario prolongado.
Con Reuters, AP y medios locales