Costa Rica debe priorizar la prevención contra el fenómeno de la violencia, dice Defensoría del Pueblo – La nación
San José, 10 de marzo (elmundo.cr) – “Si pudiéramos definir un balance de la situación de los derechos de las mujeres en el país, tendríamos que decir que es contradictorio. Bueno, si bien existe un marco legal importante, la realidad muestra que la garantía efectiva de estos derechos enfrenta serias limitaciones y, a pesar de que estas normas ofrecen más protección, las mujeres siguen sufriendo cada vez más violaciones que indican que así está”. Esto es lo que el Defensora de los habitantes, Angie Cruickshank Lambert.
Por ejemplo, en temas de violencia, los datos del Observatorio de Violencia de Género de la Justicia son concluyentes: por En 2020 se registraron 30 asesinatos de mujeres; Para 2025, sin embargo, el número había aumentado a 36 mujeres (26 de las víctimas eran madres y 57 personas eran huérfanas, 39 de ellas menores de edad); y en lo que va de 2026 ya se registran en Costa Rica 9 casos de muertes violentas de mujeres.
Además, en 2020 se registraron 114 intentos de feminicidio, aumentando a 137 en 2022. A su vez, entre 2018 y 2023 se solicitaron un promedio de 142 medidas de protección por día y al cierre de 2025 había más de 42.000 medidas activas.
“Estos números reflejan un sistema sobrecargado, con importantes vacíos estructurales; pero, sobre todo, reflejan que las acciones tomadas por el Estado en estos años son insuficientes”, afirmó el Defensor del Pueblo.
Agregó que el país debe superar el enfoque reactivo, ya que el sistema fue diseñado para responder a las necesidades de las mujeres después de un daño y, bajo la misma lógica, se introdujeron parte de las regulaciones. Por ello, es necesario tomar medidas de prevención estructural a través de la formación y sensibilización, la intervención temprana y una coordinación real entre instituciones.
El Defensor del Pueblo insistió Sin instituciones sólidas no hay garantía de derechos para nuestras mujeres, niñas, niños y adolescentes. Implica también garantizar, como Estado, un presupuesto para la implementación de políticas públicas que aborden diversos temas, de modo que las acciones puedan sostenerse en el tiempo.
También lo dejó claro la semana anterior en su participación como oradora principal en las actividades a las que fue invitada por las Comisiones de Derechos Humanos de Tlaxcala y Guerrero, México, en las que compartió por un lado la situación del país en materia de derechos humanos de las mujeres y por otro los desafíos que enfrentan los sistemas educativos para garantizar ambientes seguros y libres de violencia, así como a las niñas y niñas, así como a las adolescentes. que realiza la Defensoría del Pueblo en la supervisión y promoción de este derecho.
Para el año 2023, del total de casos registrados por acoso sexual, el 91,84% de las denunciantes fueron mujeres y el 57,85% menores de edad. De igual forma, en relación a las denuncias presentadas por estudiantes en la Secretaría de Educación Pública en esta materia, se identificó que la cifra fue de 181 casos para el año 2024; de 326 para 2025 y en lo que va de 2026 ya se han registrado 35 casos. Este dato nos obliga a reconocer que las escuelas y centros educativos no son espacios seguros ni igualitarios, y que especialmente nuestras niñas y jóvenes son los más afectados.
Gracias a su participación en estas actividades, la defensora ha intercambiado buenas prácticas con diversos actores para la prevención y abordaje integral de la violencia contra las mujeres. Las actividades contaron con una importante participación de mujeres, entre ellas el Gobernador del Estado de Guerrero, el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de Tlaxcala, diputados, autoridades jurisdiccionales y de gobierno, así como más de 900 participantes.
Todo esto permitió fortalecer el intercambio de experiencias entre instituciones de derechos humanos, reconocer avances normativos en Costa Rica en la materia, así como falencias en diversos aspectos, identificar buenas prácticas, generar alianzas y visibilizar el trabajo realizado en Costa Rica en la defensa y promoción de los derechos de las mujeres y las niñas.
Asimismo, estos espacios contribuyen al diálogo regional sobre los desafíos persistentes en materia de igualdad de género y erradicación de la violencia, reafirmando la importancia de la cooperación y el aprendizaje mutuo entre instituciones defensoras de los derechos humanos.