“Costa Rica no enfrenta una crisis, sino una erosión silenciosa”, advierte economista – La nación
San José, 21 de marzo (elmundo.cr) – Costa Rica vive un momento económico paradójico: si bien lidera los indicadores macroeconómicos de América Latina, Una parte importante de su material productivo está perdiendo progresivamente competitividad.
Esto es lo que el economista Álvaro Alpízar Antillón en tu análisis “La marea silenciosa” donde sostiene que el país no se dirige a una crisis repentina, sino a una deterioro gradual lo cual puede volverse más costoso de arreglar con el tiempo.
“No habrá un estruendo, sino una erosión paulatina cuya corrección es posible, pero con una ventana que se estrecha con cada semana de inacción”, afirma Alpízar.
Un crecimiento del PIB del 4,6% en 2025, junto con niveles históricamente bajos de desempleo y deuda pública estabilizada, contrasta -según el economista- con una economía cada vez más fragmentada.
Dos economías en una
El análisis indica una brecha creciente: Mientras las zonas francas crecen más de un 15% anual, el resto del aparato productivo apenas se expande en torno al 2,3%.
A esto se suma la apreciación del doble punto, que ha superado el 30% desde 2022. Este fenómeno ha favorecido el consumo de bienes importados, pero ha reducido los ingresos en colonias de exportadores, turoperadores y pequeñas empresas.
El papel del Banco Central
Según Alpízar, la política de Banco Central de Costa Rica (BCCR) fue clave en esta dinámica. La entidad intervino en el mercado cambiario de manera sostenida, comprar dólares para evitar una mayor caída del tipo de cambio.
Para absorber la liquidez generada, recurrió a la emisión de Bonos de Estabilización Monetaria (BEM)cuyo saldo ya supera los ¢2,4 billones.
El economista advierte que esta deuda cuasifiscal -que no pasa por la aprobación legislativa- implica costos crecientes para el país, con pagos de intereses que superan los 500 millones de colones anuales.
Deflación y advertencias internacionales
Costa Rica acumula más de 30 meses con una inflación por debajo del rango meta, incluso en niveles negativos. El propio banco central predice que la inflación no volverá a la banda objetivo hasta 2027.
En paralelo, El Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó bajar las tasas de interés y limitar la intervención cambiariaconsiderando que la política actual es excesivamente restrictiva.
Ganadores y perdedores
El análisis identifica efectos desiguales: los bancos, los importadores y los consumidores se benefician de un colón fuerte, mientras que Sectores como la agricultura, el turismo rural y las pymes se enfrentan a una creciente pérdida de competitividad.
“Un colon fuerte no es necesariamente un signo de fortaleza estructural, sino más bien un reflejo de desequilibrios acumulados”, advierte el estudio.
Una decisión pendiente
Para Alpízar, el principal riesgo no es una crisis inmediata, sino la acumulación de distorsiones que encarezcan cualquier ajuste futuro.
El economista sugiere que Costa Rica aún tiene espacio para una corrección ordenada, pero advierte que ese espacio se está reduciendo con el tiempo.
“Costa Rica tiene tiempo para actuar”, concluye, “pero la decisión es hacerlo antes de que la marea alta alcance a todos”.