Costa Rica puede liderar la revolución de la IA con una estrategia de soberanía digital y talento especializado – La nacion
San José, 16 de marzo () – La Inteligencia Artificial (IA) está redefiniendo la competitividad global y Costa Rica tiene buenas condiciones para posicionarse como líder regional en la economía del conocimiento. Sin embargo, el país necesita ir más allá de la adopción de tecnología aislada y construir un ecosistema articulado que integre datos, infraestructura en la nube y aplicaciones inteligentes con una estrategia clara de desarrollo de talentos.
“Estamos ante un punto de inflexión comparable a la Revolución Industrial. La IA no es una herramienta más, es la plataforma sobre la que se construirán nuevos modelos de producción”, afirmó Juan Carlos Vega, gerente de Oracle para Centroamérica y el Caribe.
De los datos fragmentados al impacto en la productividad
Uno de los principales obstáculos para capturar el valor de la IA en los mercados emergentes es la fragmentación de la información. Muchas organizaciones trabajan con datos distribuidos en múltiples sistemas y plataformas que no se comunican entre sí, lo que limita el impacto estratégico de la tecnología.
Para que la IA genere resultados reales se deben integrar tres componentes fundamentales:
- Datos uniformes, con trazabilidad y gestión.
- Infraestructura local de alto rendimiento, con capacidad de procesamiento avanzada y residencia de datos en territorio nacional.
- Aplicaciones y agentes de IA, capaces de automatizar procesos, optimizar cadenas de valor y mejorar la toma de decisiones.
“La IA no genera valor si los datos están fragmentados o si la infraestructura no soporta cargas intensivas. El impacto se produce cuando se integra el ecosistema”, explicó Vega. En términos prácticos, esto se traduce en automatización inteligente, costos operativos reducidos, análisis predictivos en tiempo real y mayor eficiencia en sectores como los servicios financieros, la manufactura, el comercio minorista y el sector público.
Soberanía digital: un mediador de la competitividad
En el entorno global actual, los datos se han convertido en un activo estratégico. Para Costa Rica, fortalecer la infraestructura digital local no solo apoya el cumplimiento regulatorio, sino que también fortalece la autonomía tecnológica, la seguridad y la resiliencia operativa.
“La residencia de datos local no es sólo un requisito regulatorio; es una ventaja competitiva. Reduce la latencia, optimiza los costos y fortalece la seguridad”, afirmó Vega.
Los beneficios clave incluyen:
- Tiempos de respuesta más cortos en transacciones y análisis en tiempo real.
- Optimización de costes operativos y financieros.
- Acceso a infraestructura preparada para cargas de trabajo avanzadas de IA.
Para sectores altamente regulados como la banca, las telecomunicaciones, la atención médica y el gobierno, una nube local permite nuevos modelos de innovación sin comprometer la seguridad o la gestión de datos. Más allá del marco legal, la soberanía digital se convierte en un factor diferenciador para atraer inversiones tecnológicas de alto valor agregado.
Talento: el cuello de botella local
A pesar de la madurez tecnológica del país, el mayor desafío sigue siendo el capital humano. “Sin talento no hay soberanía digital real. Podemos tener infraestructuras de primer nivel, pero si no aceleramos la formación en IA, nube, bases de datos y ciencia de datos, el crecimiento será limitado”, subrayó el ejecutivo de Oracle.
Costa Rica tiene una ventaja estructural en educación y atracción de inversión extranjera directa en tecnología. Sin embargo, la demanda de perfiles especializados en IA generativa, arquitecturas en la nube y análisis de datos está creciendo más rápidamente que la oferta. En este contexto, iniciativas como Oracle Academy impactan a miles de estudiantes y docentes de la región, mientras que Oracle University promueve la certificación técnica y la actualización profesional. De igual forma, Oracle Next Education promueve la empleabilidad en poblaciones mayores de 18 años sin acceso a la educación superior formal, combinando programación, emprendimiento y soft skills.
En este proceso, el ecosistema de socios de Oracle en Centroamérica y el Caribe juega un papel decisivo. A través de integradores, desarrolladores y empresas locales certificadas, se implementa innovación global con talento nacional, acelerando proyectos de modernización, migración a la nube e integración de inteligencia artificial en sectores clave. Este modelo no sólo fortalece la ejecución tecnológica, sino que preserva valor en el país, genera empleo especializado y consolida capacidades locales para competir en la economía digital.
Una ventana estratégica para la próxima década
El avance acelerado de la inteligencia artificial está cambiando las cadenas de valor y los modelos de negocio globales. Los países que integren infraestructura local, talento especializado y políticas públicas alineadas podrán captar mayores inversiones y desarrollar industrias de alto valor agregado. “Costa Rica tiene el ecosistema base: estabilidad, talento y reputación tecnológica. Lo que sigue es articular una estrategia de país que combine tecnología, capacitación y colaboración público-privada. La oportunidad es ahora”, afirmó Vega.
“En un mundo donde la inteligencia artificial está redefiniendo la competitividad de los países, los modelos entrenados con datos locales no son sólo una ventaja tecnológica, sino una decisión estratégica de soberanía digital. Iniciativas como la impulsada por Chile con Latam-GPT, desarrollada por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile, demuestran que nuestra solución latinoamericana tiene el talento y la capacidad para construir nuestro producto y construir nuestros dialectos”. Se agregó el controlador de Oracle.
Para que un modelo de IA genere impacto real en el país es clave fortalecer tres pilares: la digitalización de los sectores productivos, la disponibilidad y calidad de datos locales y la aceptación por parte de la ciudadanía. Sin datos representativos no hay inteligencia contextual; sin digitalización no hay escalabilidad; y sin confianza y uso ciudadano no hay transformación real.