El 97% de un mineral importante para Europa procede de China. España tiene un plan de 197 millones para darle la vuelta a la situación – La nación

El constante desarrollo tecnológico ha desatado una guerra geopolítica silenciosa pero implacable. El objetivo se centra en tierras raras y minerales críticos que son esenciales para la producción de teléfonos móviles, coches eléctricos y turbinas eólicas.
Hoy en día, como explicarlo Prensa europeaEuropa se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad: el 97% del magnesio que consumimos procede de China y el 98% del borato que importamos de Turquía. Sin embargo, la solución a esta profunda dependencia puede estar enterrada bajo suelo español.
Un nuevo plan. Como se describe en detalle Programa Nacional de Exploración Minera 2026-2030 (PNEM), el documento oficial del gobierno español20 de las 34 materias primas que la Unión Europea clasifica como esenciales se han encontrado en la Península Ibérica. De ellos, 17 se consideran estratégicos por su alta importancia tecnológica y de defensa.
Para aprovechar y utilizar este “tesoro”, el poder ejecutivo ha lanzado un plan ambicioso. La mesa de financiación del propio PNEM Proyecta una inversión total de 197 millones de euros para el quinquenio 2026-2030, además de fondos públicos, ayudas e inversiones privadas que se espera movilizar.
Un respiro para Europa y una oportunidad para España. La hoja de ruta europea, concretada en el Reglamento de Materiales Básicos (Ley de materias primas críticas o CRMA) es muy claro: garantizar el acceso a una atención segura y diversificada. Para 2030, la Unión Europea se ha fijado el objetivo de extraer al menos el 10% de la demanda interna de estos materiales, procesar el 40% y reciclar el 25%. En este contexto, España no es un actor secundario, sino el único productor de estroncio en Europa, con el 15% de las reservas mundiales en las cuencas granadinas de Montevives y Escúzar y el segundo productor de cobre del continente. según información de Prensa europea.
El foco de la exploración está en el Macizo Varisco o Ibérico, una extensa franja geológica que atraviesa el oeste peninsular desde Galicia hasta Andalucía y discurre por Cantabria, Asturias, Castilla y León y Extremadura. El documento oficial destaca, dentro de este gran macizo, las denominadas zonas Central Ibérica, Ossa-Morena y Sur Portuguesa como áreas prioritarias para la exploración general.
El sector privado está adoptando una postura. A nivel práctico, las intenciones se traducen en movimientos empresariales sobre el terreno. En Extremadura, la junta ha concedido una licencia para explorar una superficie de 49.500 hectáreas en las comarcas cacereñas de Los Ibores y Campo de Arañuelo.
En Andalucía, concretamente en Jaén, la empresa australiana Osmond Resources avanzará en el proyecto Orión, que abarcará 228 kilómetros cuadrados en la antigua región minera de Linares-La Carolina para buscar concentraciones inusualmente altas de rutilo, zircón y tierras raras como el neodimio. Por su parte, la Comisión Europea ya ha aprobado siete proyectos estratégicos en territorio español para proteger los suministros, ubicados en los enclaves de Ciudad Real, Orense, Cáceres, Badajoz, Huelva y Sevilla.
Tecnología de punta versus “picos y palas”. El Programa Nacional de Exploración Minera no considera cavar pozos a ciegas. El texto del ministerio. describe seis grandes logros conectados entre sí para localizar estas materias primas. El proceso comienza con una revisión exhaustiva de datos históricos e informes de geociencias, seguida de la creación de una cartografía minera geológica muy detallada.
A partir de entonces, la tecnología tomará el relevo. Para encontrar anomalías en el terreno se realizan campañas de exploración geoquímica del suelo y análisis de isótopos complejos. Además, se utilizan técnicas geofísicas de última generación, que van desde dispositivos gravimétricos y magnetométricos aéreos (aviones y drones) hasta la teledetección mediante imágenes hiperespectrales y satelitales de alta resolución de la Agencia Espacial Europea. Todo ello se complementa con la realización de sondeos físicos para confirmar el interés minero de las anomalías. Finalmente, como destaca el plan oficial, toda esta enorme cantidad de datos se procesará mediante algoritmos, inteligencia artificial y aprendizaje automático para crear modelos predictivos de mineralización.
El conflicto inevitable: minería versus biodiversidad. Sin embargo, la tecnología choca directamente con la dura realidad ambiental. El ejemplo más claro es el Campo de Montiel (Ciudad Real). Allí, la empresa Quantum Minería intenta explotar un prometedor yacimiento de monacita para extraer tierras raras. Pero el proyecto enfrenta una fuerte resistencia del vecindario debido al altísimo consumo de agua y a un defensor inesperado, el lince ibérico. Restaurar los territorios de este felino en la región se ha convertido en un importante obstáculo legal para la minera ya que los permisos se han paralizado por temor a la destrucción de su hábitat.
Pero antes de que suene la alarma ambiental, es importante plantear un punto fundamental: este Programa Nacional se trata de averiguar qué tenemos, no de un permiso para excavarlo. El propio documento del ministerio deja claro que el plan no establece “objetivos obligatorios o indicativos” para la explotación. Es decir, se trata de una hoja de ruta puramente prospectiva y de recopilación de datos que no pone en peligro ni zonifica la zona para abrir minas reales.
La mina está en la “basura”. Ante esta parálisis y la inmensa dificultad de abrir nuevas minas en espacios naturales, España tiene un as bajo la manga: minería secundaria y economía circular. El Programa Nacional se reserva una de sus principales líneas transversales para dar respuesta al artículo 27 del Reglamento Europeo (CRMA) y estudiar en profundidad el potencial económico de los vertederos de residuos mineros que han sido cerrados o abandonados en el pasado.
El documento del ministerio. recuerda queYa en la década de 1980 se creó un inventario que catalogó 21.673 estructuras de residuos (balsas y vertederos) distribuidas por todo el territorio nacional. El objetivo del Estado es ahora revisar este catálogo e impulsar los trabajos de caracterización geoquímica con el fin de recuperar las materias primas básicas que en su momento no fueron de interés o no pudieron extraerse y, por tanto, fueron desechadas. Como ya se mencionó Prensa europea, Equipos de investigación de la Universidad de Sevilla, liderados por los profesores Joaquín Delgado y Antonio Romero, trabajan ya en Río Tinto (Huelva) en el desarrollo de instalaciones experimentales para extraer metales valiosos y tierras raras a partir de aguas ácidas de minas abandonadas.
Incluso más allá de la mina. Un claro ejemplo de esta apuesta circular es el proyecto RC Metals liderado por el Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM-CSIC). Esta planta piloto, pionera en Europa, utiliza hornos especiales con tecnología ISASMELT para fundir en piscina fundida a temperaturas muy altas.
El proceso implica bañar desechos y desechos electrónicos en metales solventes como hierro o cobre para separar y purificar los valiosos elementos de tierras raras en baterías o dispositivos desechados. Es una ruta compleja, pero que evita de un plumazo los graves impactos ambientales que conlleva la minería tradicional.
El dilema del nuevo “Golden”. España tiene literalmente un billete de oro bajo sus pies para liderar la transformación energética y tecnológica de Europa y ayudar a liberar al continente de la abrumadora dependencia de Asia. El plan del gobierno se está redactando sobre el papel y los fondos de inversión de unos 200 millones de euros están listos para utilizar la tecnología de exploración geológica más moderna actualmente.
El verdadero reto para España en los próximos años será no sólo descubrir dónde están enterradas las preciadas tierras raras, sino también demostrar si realmente somos capaces de extraerlas sin destruir nuestro patrimonio natural y social. O, por el contrario, cuando nos demos cuenta de que el recurso más estratégico y sostenible del futuro será simplemente nuestra capacidad de reciclar la tecnología que ya hemos consumido.
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Xataka | Una empresa minera cree que hay “oro” de tierras raras debajo del suelo de La Mancha. Y ahorita no le dejan sacarlo