el simple cambio que mejora tu salud y cuida el planeta – La nacion
San José, 23 de marzo () – Reducir el consumo de carne e incluir más proteínas vegetales en la rutina puede tener beneficios reales para la salud y el medio ambiente, además de ampliar la variedad dietética.
Las proteínas de origen vegetal están presentes en alimentos como los frijoles, las lentejas, los garbanzos, los guisantes, la soja y sus derivados (tofu y tempeh), así como en los cereales integrales, las semillas y los frutos secos. Aportan aminoácidos, esenciales para la construcción de músculos, tejidos, enzimas y hormonas, además de fibra, antioxidantes y minerales como el magnesio y el potasio, nutrientes vinculados a la salud intestinal, el equilibrio metabólico y la protección cardiovascular, y que suelen estar menos presentes en dietas muy centradas en productos de origen animal.
“Apuesta por proteínas vegetales completas como las que aportan soja Esta es una de las estrategias más efectivas para garantizar la ingesta de nueve aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede producir por sí solo y que es muy beneficioso para la salud, en cantidades suficientes”, afirma la nutricionista. Talía Pinto, miembro del Consejo Asesor de Herbalife Nutrition.
Más fibra, mayor bienestar
Una de las principales diferencias con los alimentos que son fuente de proteínas vegetales es su alto contenido en fibra. Este nutriente contribuye a la salud intestinal, algunos tipos promueven el control del apetito y otros ayudan a mantener niveles más estables de glucosa y colesterol en sangre. No es casualidad que las dietas ricas en fibra se asocien con un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, accidentes cerebrovasculares y cáncer colorrectal, además de un mejor control del peso, la presión arterial y el colesterol, según un amplio metaanálisis publicado en El Lanceta.
Menos grasas saturadas
Al sustituir la carne -especialmente procesada y grasa- por fuentes vegetales, la ingesta de grasas saturadas tiende a disminuir. “Esta adaptación está ligada a beneficios para la salud del corazón y puede contribuir al control del peso con el tiempo, cuando se combina con hábitos equilibrados”, afirma Talía.
Micronutrientes que marcan la diferencia
Las legumbres, cereales y semillas aportan vitaminas, minerales y compuestos bioactivos con efectos antioxidantes y antiinflamatorios. El hierro, el magnesio, el potasio y el folato son algunos ejemplos. “Para mejorar la absorción del hierro vegetal, la recomendación es combinarlo con alimentos ricos en vitamina C, como cítricos, tomates y verduras frescas”, explica la nutricionista.
Proteína vegetal: combinación estratégica que aporta saciedad
Bien planificada, una dieta basada en proteínas vegetales cubre las necesidades diarias, incluso de personas activas. Combinar diferentes fuentes en las comidas, como arroz con frijoles, lentejas con quinua o garbanzos con semillas, ayuda a garantizar un perfil adecuado de aminoácidos, que son los componentes básicos de las proteínas del cuerpo.
Menos impacto en la salud del planeta
Además de los beneficios para la salud, el consumo de proteínas vegetales también tiene un impacto positivo en la sostenibilidad. Análisis internacionales, como el publicado en Ciencia y el informe de EAT-Lancetmuestran que los alimentos de origen vegetal requieren menos tierra y agua y emiten menos gases de efecto invernadero en comparación con las proteínas animales, lo que contribuye a reducir la huella de carbono de los alimentos.
En conclusión, las proteínas de origen vegetal ofrecen beneficios adicionales como el apoyo a la salud cardiovascular, el control del peso y el rendimiento deportivo además de contribuir a la sostenibilidad medioambiental.