En qué coinciden y qué divide a los candidatos a vicepresidente por San José, según debate de Repretel – La nación
Los candidatos suplentes que lideraron la votación por San José presentaron coincidencias y discrepancias en temas institucionales en el debate organizado por Repretel, realizado el viernes 23 de enero de 2026.
La ceremonia fue el último debate con los candidatos a diputados antes de las elecciones nacionales del 1 de febrero de 2026.
La sección comparó posiciones sobre la abolición de las vacaciones parlamentarias, la continuación de la reelección del Presidente, la suspensión de derechos y responsabilidades individuales, el reembolso parcial de los recursos del Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias (ROPC), la posible invitación a una Asamblea Constituyente y la permanencia de los diputados independientes en sus escaños.
Inmunidad parlamentaria: una completa casualidad
La suspensión voluntaria de las vacaciones parlamentarias fue la única cuestión que recibió apoyo unánime.
Freddy Morera, del partido Unidos Podemos; Abril Gordienko, de Unidad Social Cristiana (PUSC); César Zúñiga, de Nueva República; Hannia Vega, del Partido Progresista (PLP); Nogui Acosta, de Pueblo Soberano; Alexander Solís, de la Coalición Agenda Ciudadana; José María Villalta, del Frente Amplio (FA); y Álvaro Ramírez, de Liberación Nacional (PLN), indicaron que renunciarían a ese fuero si fueran imputados por delitos penales.
Villalta sostuvo que quien actúa con transparencia no debe temer una investigación por parte del Ministerio Público y defendió la renuncia a la inmunidad como cumplimiento moral.
Continuación de la reelección del presidente: mayoría rechazada
El rechazo a la continuación de la reelección del presidente fue compartido por siete de los ocho candidatos.
Desde Unidos Podemos, PUSC, Nueva República, PLP, Coalición Agenda Ciudadana, Breidfylking y Liberación Nacional, las respuestas fueron negativas. Villalta advirtió que permitir reelecciones constantes podría conducir a la concentración del poder y al debilitamiento democrático.
Nogui Acosta fue el único que apoyó esa posibilidad. Señaló que cuatro años eran insuficientes para realizar cambios estructurales y vinculó la discusión a la revisión final de la Constitución.
Derechos y garantías: visiones contrastantes
La abolición de los derechos y responsabilidades individuales mostró una clara división.
Desde la Nueva República y Pueblo Soberano se apoyó esta posibilidad. Acosta confirmó que el país enfrenta el crimen internacional y que se necesita una respuesta más fuerte contra el crimen organizado.
Por otro lado, Unidos Podemos, Unidad, Liberal Progresista, Coalición Agenda Ciudadana, Breidfylkingin y Liberación Nacional rechazaron la acción. Solís (CAC) advirtió que la suspensión de garantías es un peligro para la libertad y el equilibrio democrático. Ramírez (PLN) argumentó que la medida no resolvería el problema de seguridad y podría facilitar el abuso de poder contra los ciudadanos.
ROPC: distribución uniforme
El debate sobre la devolución del ROPC -el capital recaudado por los trabajadores en el régimen de pensiones complementario obligatorio- mostró posiciones divididas.
Unidos Podemos, Nueva República, Frente Amplio y Liberación Nacional abogaron por la devolución total de estos recursos.
En su oposición estaban la Unidad Social Cristiana, los Liberales Progresistas, el Pueblo Soberano y la Coalición Agenda Ciudadana. Acosta sostuvo que era irresponsable aprobar las declaraciones sin analizar las consecuencias y advirtió sobre su impacto en jóvenes y pensionados.
Asamblea Constituyente: apoyo aislado
Un llamado a una Asamblea Constituyente sólo recibió el apoyo del Pueblo Soberano.
Acosta defendió este camino como un mecanismo para revisar el diseño institucional del país y el periodo presidencial. El resto de grupos descartaron esa opción. Gordienko (PUSC) dijo que es extremadamente peligroso convocar una asamblea constitucional y que la Constitución actual permite reformas parciales sin reemplazar el marco actual.
Diputados y escaños independientes
En cuanto a la permanencia de los diputados independientes en sus escaños, la mayoría acordó dimitir.
Este deber fue apoyado por PUSC, Nueva República, PLP, Pueblo Soberano, Coalición Agenda Ciudadana, Frente Amplio y Liberación Nacional. Villalta afirmó que pedir votar por un partido y luego declararse independiente representaba una falta de lealtad hacia los electores.
Unidos Podemos fue el único grupo que se pronunció en contra. Morera sostuvo que según la constitución el diputado representa al pueblo y no sólo a una organización política.