April 2, 2026
Informe de la ONU identifica a Colombia como un país en riesgo para defensores de derechos humanos

 – La nación
El Mundo

Informe de la ONU identifica a Colombia como un país en riesgo para defensores de derechos humanos – La nación

Por Eumar Esaá

“Defensores de base con alto impacto en la organización social y con representación comunitaria”. Este es el perfil del activistas quien fue asesinado en Colombia en los últimos cuatro años.

Así lo demostró un informe de la Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que fue presentado por el alto comisionado Volker Türky lo que sitúa al país como “Uno de los lugares más peligrosos del mundo para ser un defensor de los derechos humanos.”

Si bien reconoce los avances del gobierno para abordar este patrón de violación del activismo, el informe advierte que los esfuerzos no son suficientes y que las autoridades deben “abordar las causas estructurales de esta tragedia humana con un enfoque integral”.

“Una estrategia de control social y territorial”

Según el informe, desde que se firmó el Acuerdo de Paz con la hoy extinta guerrilla del FARCen 2016, y hasta 2025, Murieron 972 activistas de diferentes zonas. El estudio apenas detecta una pequeña desaceleración en el último período analizado, 2022-2025, durante el cual las víctimas cuentan ahora con 410 defensores en diferentes áreas.

El pico más alto en este período corresponde a 2022, cuando se registraron 117 casos documentados, y el mínimo se registró en 2024, cuando la cifra disminuyó a 89 víctimas.

Líderes indígenas, campesinos y afrodescendientes, promotores de los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBTIQ+, ambientalistas, sectarios. La lista de objetivos llega a todos los ámbitos del activismo.

El patrón durante este período es que el ejercicio de la violencia se limitó prácticamente a “grupos armados no estatales y organizaciones criminales” que llevaban a cabo “una estrategia de control social y territorial”.

Casi tres de cada cuatro activistas asesinados (73%) cayeron en manos de estos perpetradores, que buscan consolidar economías ilegales, como la tráfico de drogas y el minería ilegalmente, en las zonas donde operan.

“Mediante asesinatos, amenazas y confinamientos, los grupos armados intentaron quebrar la autonomía de las comunidades y silenciar cualquier resistencia a la imposición de sus normas de conducta.” señalar el documento.

Intimidación activa y enfocada.

El informe también encontró 2.018 casos de ataques y amenazas contra activistas, situaciones en las que la oficina de la ONU informa que han “tomado acciones para promover la protección y el acceso a la justicia con las instituciones del Estado”.

El documento precisa que “si bien estas formas de violencia son menos visibles que los asesinatos, son efectivas para silenciar y destruir procesos organizativos en defensa de los derechos humanos”.

En términos de extensión territorial, el estudio determinó que el departamento del Cauca fue el de mayor tasa de mortalidad, con 84 asesinatos, seguido por el Valle del Cauca, Nariño, Arauca y Putumayo, zonas donde “la limitada presencia integral del Estado permitió que se desatara la violencia contra los dirigentes populares”.

Los pueblos indígenas son los más afectados, con un 23% de las víctimas provenientes de este segmento. “El pueblo Nasa, en particular, enfrentó un riesgo extremo con 44 líderes asesinados, lo que afectó directamente su estructura organizativa y cultural”, dice el informe.

El documento agrega que los líderes de esta población de riesgo enfrentan lo que la Tribunal Constitucional Denominado “Estado de Cosas Inconstitucional”, ya que los actuales mecanismos de protección no han logrado adaptarse a las realidades rurales ni brindar soluciones colectivas efectivas.

Respuesta activa pero insuficiente

Según la ONU, el gobierno colombiano ha reconocido la gravedad de la situación y ha activado mecanismos de respuesta como el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, con el objetivo de “reducir significativamente los asesinatos de líderes sociales”.

Además, admite que “La disminución de los casos de asesinato registrada en 2023 y 2024 podría ser una señal positiva de que las acciones del gobierno pueden influir en una prevención y protección más efectiva de los defensores de derechos humanos.”

Sin embargo, agrega que la persistencia de ataques contra activistas “demuestra que el Estado en su conjunto continúa enfrentando desafíos significativos para revertir las tendencias y patrones de violencia” y “superar los obstáculos estructurales que le impiden garantizar una protección integral y sostenida a los defensores de derechos humanos”.

Con EFE y medios locales