La proteína, pilar estratégico para la seguridad alimentaria y la nutrición global – La nacion
San José, 27 feb () – Garantizar el acceso a alimentos seguros, nutritivos y sostenibles representa uno de los principales desafíos del sistema alimentario global. En este escenario, la proteína ocupa un lugar central en la salud y el bienestar de las personas. Es un macronutriente esencial para el desarrollo y mantenimiento de los tejidos, la salud ósea, el fortalecimiento del sistema inmunológico y el buen funcionamiento del organismo.
Este desafío se intensifica dadas las proyecciones demográficas de las próximas décadas. Para 2030, la población mundial aumentará en casi 500 millones de personas y millones de personas podrían enfrentarse a la inseguridad alimentaria. El contexto requiere sistemas capaces de aumentar la producción de alimentos de manera eficiente y sostenible, sin comprometer la calidad o la seguridad.
“En Cargill operamos con altos estándares de seguridad, transparencia y responsabilidad para ofrecer proteínas confiables y producidas de manera sustentable, ayudando a las personas a acceder a alimentos que respalden una nutrición adecuada y una mejor calidad de vida”, dijo Verónica Castro, Vicepresidenta y Directora Ejecutiva en Centroamérica de Cargill Food Latin America.
Proteína en las decisiones de consumo
La relevancia de la proteína no responde sólo a un desafío de disponibilidad. También está vinculado a una prioridad cada vez mayor en las decisiones de los consumidores. Según la investigación Seguimiento de tendencias 2025 En Cargill, el 61% de los consumidores dice haber aumentado su consumo de proteínas, impulsado por su valor nutricional, su capacidad para generar saciedad y su aporte a la energía diaria.
Este nutriente también se asocia con beneficios funcionales valorados por los consumidores, como el control del peso, la mejora de la energía física y el fortalecimiento de la salud ósea. Estas percepciones influyen directamente en la demanda y configuración de las dietas contemporáneas.
Dentro de este panorama, la proteína de ave se consolida como una de las fuentes más relevantes para la nutrición global. Su perfil nutricional y económico lo posicionan como una alternativa clave. Las proyecciones de la OCDE y la FAO indican que el consumo mundial de carne de ave alcanzará los 173 millones de toneladas listas para cocinar en 2034 y representará el 62% del crecimiento adicional del consumo mundial de carne.
Para ese mismo año, este tipo de carne aportará el 45% de la proteína consumida de todas las fuentes cárnicas. Este crecimiento se explica por su menor costo relativo y una relación favorable entre proteínas y grasas, factores determinantes para grandes segmentos de la población.
La diversificación de las fuentes de proteínas es fundamental para fortalecer la seguridad alimentaria y responder a las diferentes necesidades nutricionales de la población. Los consumidores valoran cada vez más opciones nutricionalmente densas, completas en aminoácidos, fáciles de digerir y producidas bajo estrictos estándares de seguridad y responsabilidad en toda la cadena alimentaria.
Fortalecer la producción responsable de proteínas accesibles y de alta calidad se está convirtiendo en una prioridad estratégica para los sistemas alimentarios. Debido a su eficiencia, valor nutricional y contribución a la seguridad alimentaria, la proteína avícola seguirá desempeñando un papel clave para satisfacer las necesidades de una población en crecimiento.