January 23, 2026
La reutilización del espacio parecía cosa de SpaceX. China ya intenta reproducir la fórmula con LandSpace

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La reutilización del espacio parecía cosa de SpaceX. China ya intenta reproducir la fórmula con LandSpace – La nación

Durante décadas, el acceso al espacio dependió de una lógica simple y muy costosa: cada lanzamiento era un proceso casi irrepetible, con cohetes diseñados para un solo uso. Este modelo convirtió el coste por kilo en una barrera estructural para toda la industria. La reutilización rompió esta inercia y cambió las reglas del juego, no como una mejora incremental, sino como una forma diferente de pensar en la comercialización. Hoy, esa idea se ha convertido en el punto de referencia para determinar quién puede competir en la nueva economía espacial.

La trayectoria que actualmente se considera modelo no nació de una posición cómoda. En 2008, SpaceX experimentó una serie de fallos técnicos con el Falcon 1 que dejaron a la empresa sin flexibilidad financiera. Elon Musk incluso lo admitió que una cuarta explosión habría significado el fin del proyecto. El punto de inflexión se produjo primero con un lanzamiento exitoso a la órbita y, casi tres meses después, con un contrato de la NASA para transportar carga a la Estación Espacial Internacional. Esta combinación dio un nuevo impulso a una empresa que aún estaba lejos de demostrar una fiabilidad duradera.

Cuando la salida ya no es la más cara. El modelo tradicional suponía que el lanzamiento era la parte más cara y arriesgada de cualquier misión orbital. El análisis de la NASA estima que los costos históricos en órbita baja suelen oscilar entre 10.000 dólares y más de 20.000 dólares por kilogramo, con un costo promedio de alrededor de 18.500 dólares por kilogramo. La caída de precios asociada a la reutilización cambió este equilibrio: para Falcon 9 y Falcon Heavy, el coste por kilo cayó a entre 3.000 y 1.500 dólares. La reducción de los costos de viaje abrió la puerta a comenzar con mayor frecuencia y repensar el alcance de los proyectos.

Por qué LandSpace entra en juego ahora. En este nuevo escenario, los lanzamientos se producirán con mayor frecuencia y a escala. Espacio terrestre. Fundada en 2015, unos años después de que China abriera el sector espacial al capital privado, la empresa se ha posicionado como un actor centrado en construir una cadena completa desde el desarrollo hasta la fabricación y el lanzamiento. Su programa tiene como objetivo recuperar y reutilizar la primera etapa, al tiempo que apuesta por vehículos de lanzamiento de oxígeno líquido y metano, una combinación asociada a estrategias de reducción de costes en la industria. Este enfoque satisface la necesidad de China de construir grandes constelaciones de satélites en las próximas décadas.

Zhuque-3 de LandSpace

Con el Zhuque-3LandSpace propuso algo sin precedentes en China para un vehículo de lanzamiento de clase orbital: intentar recuperar la primera etapa en un vuelo real. El lanzamiento convirtió a este vehículo en el lanzador comercial chino más grande jamás volado y en la primera empresa privada del país en intentar un aterrizaje vertical después de completar su misión principal. El perfil se planificó cuidadosamente y se construyó específicamente para ello una zona de recreo en el desierto de Gobi. LandSpace no proporcionó información sobre la probabilidad de éxito y el vuelo sirvió como prueba de recuperación en el mundo real.

Zhuque-3 de LandSpace

Similar a Falcon 9, con referencias a Starship. La comparación con SpaceX no es un recurso retórico, sino que reside en el diseño mismo. Zhuque-3 adopta un patrón muy reconocible: nueve motores en la primera etapa, maniobras de retorno, control aerodinámico con Extremos de la rejilla y patas para aterrizaje vertical. Al mismo tiempo, no es una copia del Falcon 9. El cohete está hecho de acero inoxidable y utiliza metano y oxígeno líquido como propulsores, dos características asociadas al desarrollo de Starship.

SpaceX Halcón 9

El intento de diciembre no terminó como lo había planeado LandSpace. Después del lanzamiento, Zhuque-3 completó su primera fase de vuelo, pero la primera etapa no pudo completar la maniobra de aterrizaje final. Según ReutersEl propulsor tuvo que arrancar sus motores a unos tres kilómetros del suelo para detener el descenso y realizar un aterrizaje controlado, pero esto no sucedió. El resultado fue un impacto en lugar de un aterrizaje vertical. El diseño de la prueba en sí asumió este riesgo: era una prueba de reutilización y no una misión operativa completa.

Reutilización y tolerancia al riesgo. La apuesta por los cohetes reutilizables nos obliga a examinar cómo se entienden los riesgos en el sector espacial chino. La mencionada agencia enfatiza que la industria local ha estado históricamente dominada por empresas estatales que no tienen apetito por fracasos visibles. La entrada de empresas privadas como LandSpace introduce una lógica diferente, más parecida a la experimentación controlada. El hecho de que se estén documentando y declarando públicamente intentos fallidos sugiere que la prioridad está empezando a pasar del éxito inmediato a la acumulación de experiencia, un requisito previo necesario para que la reutilización sea más que una simple promesa.

Imágenes | Espacio terrestre | EspacioX

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