La terapia avanzada mejora la enfermedad de Parkinson hasta en un 90%; Costa Rica, pionera en la región – La nacion
San José, 16 dic () – En Costa Rica existe un tratamiento avanzado para el Parkinson que muchas personas aún desconocen, a pesar de que el país fue el primero en Centroamérica en implementar la estimulación cerebral profunda, una alternativa quirúrgica capaz de mejorar significativamente los síntomas de la enfermedad.
La estimulación cerebral profunda (ECP) se ha consolidado como una opción altamente efectiva para pacientes que no logran un control adecuado con la medicación.
Aunque no es una cura, su impacto es relevante. Según el neurocirujano costarricense dr. Fernando González Salazar, “con esta terapia logramos reducir al menos un 60% la cantidad de medicación que toma el paciente, y de esta manera reducimos significativamente las posibilidades de sufrir efectos adversos derivados del uso del medicamento”.
Además, destaca que “puede mejorar los principales síntomas motores de la enfermedad de Parkinson -como temblores, rigidez, trastornos del equilibrio, postural y de la marcha- entre un 80% y un 90%, lo que supone una mejora muy significativa en la calidad de vida del paciente”.
La estimulación cerebral profunda consiste en colocar uno o dos electrodos en un núcleo específico del cerebro, con el fin de cambiar el comportamiento de una población de neuronas que se encuentran perturbadas eléctricamente y que perjudican la fluidez del movimiento y la marcha.
El neurocirujano destaca también los recientes hallazgos: “Los estudios actuales indican que la estimulación cerebral profunda, aplicada tempranamente, puede ofrecer un beneficio muy significativo: una reducción de la progresión de la enfermedad en pacientes con enfermedad de Parkinson”.
Selección de candidatos: un proceso riguroso
El doctor González explica que no todos los pacientes con Parkinson pueden ser candidatos a una estimulación cerebral profunda. Para determinar la elegibilidad se debe seguir un estricto protocolo que incluye un estudio neuropsiquiátrico, una evaluación de trabajo social, diversos estudios de imagen y un puntaje neurológico tanto con como sin medicación, para determinar el beneficio real que esta terapia puede brindar a cada paciente.
Una vez completado este proceso, si el paciente cumple con los criterios, el procedimiento continúa.
Tratamiento actual: la levodopa sigue siendo esencial
El doctor González explica que “uno de los mejores resultados para el tratamiento del Parkinson se obtiene con la medicación; la levodopa es el medicamento de primera elección, porque consiste en aportar al paciente el fármaco que necesita para mejorar los síntomas”.
Pero hace una advertencia importante: “Aproximadamente el 30% de los pacientes puede resultar difícil de tratar con medicación sola con el tiempo, especialmente cuando surgen efectos adversos como resultado del uso prolongado de levodopa”. Es en estos casos donde la estimulación cerebral profunda se convierte en una opción definitoria.
Testimonio: un antes y un después
Lauren Bonilla fue diagnosticada con Parkinson a una edad muy temprana y la estimulación cerebral profunda marcó un antes y un después en su vida: “Pasé de no poder dormir ni moverme con normalidad a recuperar mi vida”.
“Viví con dolores inexplicables durante años: sentía como cuchillos en la espalda, arrastraba el pie, no podía moverme bien y tomaba unas 24 pastillas de levodopa al día. Nadie podía decirme lo que tenía. Pasé casi una década así, viendo cómo mi cuerpo se apagaba poco a poco. Cuando finalmente sentí que tenía un choque, ya me diagnosticaron Parkin. La operación marcó un antes y un después: me volví a mover, volví a dormir, a caminar, a lavarme dientes, sentir que podía levantarme tan fácilmente sin dolor… y cosas que creía haber perdido, como ir al gimnasio y disfrutar de mi día.
¿Qué es el Parkinson y cómo se manifiesta?
Los primeros síntomas del Parkinson suelen ser progresivos y pueden pasar desapercibidos. El doctor González explica que “los signos que las personas suelen notar al principio incluyen alteraciones de la marcha, movimientos más lentos, sensación de atascamiento y temblores en manos o piernas, que en ocasiones son más marcados en un lado del cuerpo”.
El médico añade que “también pueden producirse rigidez, desequilibrio al caminar o al estar de pie, cambios posturales, disminución del volumen de la voz, alteraciones del sueño, escritura más pequeña y problemas de vejiga”.
Los principales síntomas motores son rigidez, lentitud, trastornos del equilibrio y cambios posturales. Para que aparezcan estos signos suelen ser necesarios unos 20 años de cambios degenerativos silenciosos.
Factores de riesgo y tipos de Parkinson
El tipo más común es el Parkinson clásico o esporádico, que se presenta sin antecedentes familiares. En los casos hereditarios, alrededor del 15% tiene algún factor genético asociado, afirma el doctor González.
El neurocirujano consultado indica que la enfermedad es “más común a partir de los 60 años y ligeramente más común en hombres que en mujeres, aunque también puede presentarse entre los 30, 40 o 50 años; incluso antes de los 30, aunque es menos común”.