Rodrigo Chaves le dio un megáfono muy potente a la homofobia, sostiene Vargas – La nación
San José, 2 de enero (elmundo.cr) – El economista y excandidato a la Vicepresidencia por el Frente Amplio, Luis Paulino Vargaslanzó duras críticas al Presidente de la República, Rodrigo Chávez.
Vargas señaló que “fue algo tan obvio, y tan repetido, que nadie en Costa Rica podría ignorarlo. Me refiero a la Obsesión del presidente Chaves, en su deseo de inhabilitar al diputado Ariel Robles –hoy candidato presidencial del Frente Amplio- declarar, en lugar de simplemente dar a entender, que es homosexual”.
“De hecho, ‘la loca de Gandoca’, referencia que pretendía ser despectiva respecto a Ariel, se convirtió en una de las frases favoritas del idioma de Chaves y una de las más citadas por sus feligreses”, agregó.
Según Vargas, Ariel Robles siempre ha afrontado los ataques de Chaves con “paciencia filosófica”. Su posición, que se repitió varias veces, se resumió más o menos en lo siguiente: “No voy a aclarar nada sobre mi sexualidad, porque no creo que nadie deba aclarar este asunto, ni creo que nadie deba ser evaluado con ese criterio”. Esa posición, así expresada, tiene una falta noble y amigable, pero también una falta noble.
“Salir del armario -algo que sigue siendo muy difícil hoy en día, pero que era mucho más difícil para mi generación- es “salir del armario” y “salir del armario”. Y no es que hubiera una opción: había que hacerlo, y había que afrontar los riesgos que implicaba, porque era un paso necesario para poder seguir el propio camino de vida, sin ocultamientos ni disimulos, sin afrontar el ejercicio agotador y erosivo de una doble vida. Y salir nunca termina. Esto se repite una y otra vez. Precisamente porque se supone necesariamente que todo el mundo es heterosexual”, afirmó.
Vargas enfatizó que “En los últimos años hemos tenido una reacción violenta. El medio ambiente se ha vuelto más enrarecido y tóxico; mucho más agresivo y violento. Me parece que esto es el resultado de que Chaves haya proporcionado un megáfono muy potente a una homofobia que hasta entonces había permanecido relativamente silenciosa. Hoy está desbordante, sumergido y supervitaminizado, gracias a los volcánicos discursos presidenciales”.
“Volviendo a Ariel, diré que nunca tuve dudas sobre su condición de heterosexual. No porque conozca su vida privada, de la cual no sé nada. Simplemente nunca, cuando hablé con él, observé ninguno de esos indicios, que la experiencia de toda una vida enseña a interpretar muy correctamente, que me indicaban que era gay (los tiempos jóvenes cuando lo llamábamos la nueva generación, que es como yo llamaba la nueva generación, usaba ese término) “, dijo.
Vargas insiste en que “tengo otras razones para respetar a Ariel, y la sexualidad nunca -en su caso o en el de cualquier otra persona- sería un criterio que quisiera considerar (a menos, por supuesto, que sea un acosador o abusador sexual)”.
“Ahora, por primera vez desde su aparición en la vida pública de Costa Rica, Ariel quería hacer pública su relación. Lo hizo de manera frugal, sumamente discreta y sin complicaciones. Cuando revelé mi relación con Jonathan -fue hace más de 15 años- lo hice sabiendo que entrañaba muchos riesgos y que sobre todo tenía un significado político y reivindicativo”, indicó.
Para Vargas, “en el caso de Ariel inevitablemente también tiene un significado político. Pero las razones son muy diferentes. Simplemente sucede que él, siendo una figura pública, también es candidato presidencial”.
“Y, sin embargo, Ariel intentó imbuir esa declaración pública de humanidad y ternura. Quería que fuera esencialmente eso: algo así como una declaración de amor. Merece respeto. Hay que respetarlo”concluyó.