Samsung Galaxy Z TriFold, primeras impresiones. El salto más ambicioso de Samsung hacia los dispositivos plegables tiene letra pequeña – La nación







Imagínese llevar un teléfono celular en el bolsillo que pueda hacer eso transformarse en una tableta de 10 pulgadas si lo implementas por completo. Eso es lo que promete el Samsung Galaxy Z TriFold, una idea que ya estaba sobre la mesa y que realmente cobra sentido una vez la tienes delante. Cerrado se comporta como un teléfono de barra con pantalla de 6,5 pulgadas, algo familiar y relativamente cómodo, pero nada más abrirlo te das cuenta de que la compañía surcoreana quería ir un paso más allá. Creo que no se trata sólo de ganar centímetros, sino de hacer realidad una idea compleja.
Después de las primeras impresiones, mi primera lectura del Galaxy Z TriFold es la de un dispositivo que sorprende por su nivel de madurez en una categoría aún joven. Se nota que Samsung se ha centrado en la solidez del conjunto, en la forma de ensamblar las piezas y en transmitir cierta seguridad en el manejo, que, como apuntaba mi compañero Javier Lacort en 2024, no siempre era evidente. Antes de continuar, recordemos que estamos ante primeras impresiones, son sensaciones claras, preguntas abiertas, pero sin un acuerdo profundo en busca de conclusiones definitivas.
Ficha técnica del Samsung Galaxy Z Trifold
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Samsung Galaxy Z triple |
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Dimensiones y peso |
Plegado: 159,2 x 75,0 x 12,9 mm Desplegado: 159,2 x 214,1 x 3,9 mm (pantalla con bandeja SIM) / 4,2 mm (pantalla central) / 4,0 mm (pantalla con botón lateral) 309 gramos |
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Pantalla interior |
Dinámico AMOLED 2X 10 pulgadas 2160×1584 269 ppp Brillo máximo de 1600 nits 120 Hz (adaptativo) |
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Pantalla exterior |
Dinámico AMOLED 2X 6,5 pulgadas 2520×1080, 21:9 422 ppp 2600 nits de brillo máximo 120 Hz (adaptativo) |
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procesador |
Snapdragon 8 Elite para Galaxy (3 nm) |
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Memoria y almacenamiento |
16 GB de RAM con 1 TB de almacenamiento interno 16 GB de RAM con 512 GB de almacenamiento interno No compatible con microSD |
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cámara de visión trasera |
Ultra gran angular de 12 MP, Dual Pixel AF, F2.2, 1,4 μm, 120° Gran angular de 200 MP, enfoque automático, OIS, F1.7, 85˚, zoom de calidad óptica 2x Teleobjetivo PDAF de 10 MP, OIS, F2.4, 1,0 μm, 36˚, zoom óptico de 3x, zoom digital de hasta 30x |
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Cámara frontal |
10 MP F2.2, 1,12 μm, 85˚ Selfie (pantalla exterior) 10MP F2.2, 1,12μm, 100˚ Selfie (pantalla interior) |
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Batería y carga |
5.600 mAh QC2.0 y AFC |
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Conectividad |
5G LTE Wi-Fi 7 bluetooth 5.4 |
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Sistema operativo |
Android 16 Una interfaz de usuario 8 |
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otro |
Resistencia IP48 |
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Precio |
Desde 3.594.000 wones |
La promesa de una tableta de 10 pulgadas y el precio que pagas por ella
Para entender del todo lo que ofrece este Galaxy Z TriFold es necesario profundizar en su planteamiento físico. Este no es un dispositivo plegable convencional, sino un dispositivo con tres paneles y dos pliegues que sólo admiten dos usos reales: cerrado, como un teléfono, o completamente abierto, “como una tableta de 10 pulgadas”. A diferencia del enfoque que vimos con el Huawei Mate XT, donde es posible utilizar parcialmente el dispositivo con dos paneles activos, aquí no hay término medio.
Cuando lo usas desplegado y la pantalla interior se convierte en el punto focal de la experiencia, el TriFold comienza a justificar su enfoque. Hablamos de un panel Dynamic AMOLED 2X de 10 pulgadas con una resolución de 2160 x 1584, 120 Hz y una densidad de 269 ppi, números que explican por qué visualmente se siente tan sólido en interiores. Expuse el dispositivo en las oficinas de Samsung por la noche y bajo luz artificial, y en este contexto la experiencia fue excelente, con colores vibrantes y fluidez constante. Es cierto que el brillo máximo de la pantalla interior es de 1600 nits, frente a los 2600 nits de la pantalla exterior, pero no tuve la oportunidad de probarlo en exteriores.
Cuando deja de consumir contenido, TriFold se puede utilizar en escenarios multitarea. La pantalla ofrece un margen real para mantener Varias aplicaciones abiertas al mismo tiempo sin que la experiencia se sienta restringida, lo cual es una diferencia con respecto a los productos plegables más pequeños. Todo es más cómodo y menos comprimido y todo transmite un orden que se puede apreciar. También me parece relevante que Samsung DeX se pueda ejecutar directamente en la propia pantalla, sin un monitor externo, ya que aumenta el enfoque en la productividad.
Ya en mano, el Galaxy Z TriFold deja claro desde el primer momento que no es un dispositivo ligero ni discreto cuando está cerrado. Con 309 gramos y 12,9 mm de grosor cuando está plegado, se siente potente, incluso más de lo que cabría esperar al leer la hoja de especificaciones. Sin embargo, también vale la pena poner todo en perspectiva, porque en términos de números no llega a la parte más extrema de lo que hemos visto en los plegables de primera generación. Cuando se abre, la percepción cambia notablemente, el peso se distribuye mejor y todo resulta sorprendentemente práctico para una pantalla de 10 pulgadas.
Uno de los elementos que me llamó la atención durante las pruebas fue la forma en que TriFold se pliega por sí solo. No son sólo las bisagras lo que importa, sino también cómo el dispositivo condiciona el gesto del usuario para protegerse. La ruta está claramente definida y si intentas cerrarla incorrectamente, El teléfono responde con una vibración. y una advertencia en pantalla que le indica que no continúe, lo que refuerza la sensación de estar ante un producto diseñado para evitar errores.
Aunque la pantalla interior es el mayor atractivo del TriFold, también es su parte más delicada. Cuando se despliegan, los dos pliegues están presentes y forman parte de la experiencia, aunque no son intrusivos. No siempre es obvio y en muchos momentos puedes olvidarlo, pero si cambias el ángulo o le das a la luz de cierta manera, aparecen. En mi caso, las arrugas de los dispositivos plegables me molestaron mucho durante años, pero con el tiempo he aprendido a llevarlas mejor y a aceptarlas como parte del precio que pagamos por este tipo de dispositivos.
Uno de los puntos que más dudas me generó en mi primer contacto es el uso del TriFold en movimiento. No he tenido oportunidad de probarlo en la calle, pero me imagino situaciones cotidianas como golpear una tarjeta mientras camina, el tamaño y el gesto de desplegarla por completo. pide precaución. Con un Fold más convencional me siento más cómodo abriéndolo sobre la marcha, pero aquí el proceso es más engorroso y requiere más atención. Esto no es necesariamente un defecto, pero es una diferencia importante que determinará cómo y cuándo decides usar la pantalla grande.
Técnicamente hablando, el TriFold se basa en una base que pretende hacer lo que promete. El dispositivo está equipado con el Snapdragon 8 Elite para Galaxy y tiene 16 GB de RAM. En este primer contacto, el rendimiento fue sólido, incluso al forzar la multitarea o cambiar entre aplicaciones exigentes sin sentir que le faltaba rendimiento. La batería tiene una capacidad de 5.600 mAh y cuenta con un sistema de tres celdas. Samsung habla sobre la carga por cable de 45 W y la carga inalámbrica de 15 W, datos que te ayudarán a conectarte con tu vida diaria. En cuanto a las cámaras, la lente principal es de 200 MP, acompañada de una lente ultra gran angular de 12 MP y un teleobjetivo de 10 MP con zoom óptico 3x, además de una frontal de 10 MP en las pantallas interior y exterior.
Todo esto me lleva a una pregunta ineludible: ¿para quién tiene sentido un dispositivo como el Galaxy Z TriFold hoy en día? La idea de llevar una tablet en el bolsillo es atractiva, pero no se adapta a todo tipo de usuario o rutina. No hay mucha necesidad de discusión aquí, No es un teléfono móvil para quien busca algo ligero y rápido de manejar en cualquier situación.Eso queda claro desde el primer contacto. En mi caso lo veo más como una herramienta para aquellos que valoran trabajar con múltiples aplicaciones, ver contenidos en una pantalla grande o una movilidad más lenta.
Es un producto y al mismo tiempo una fuerte declaración de intenciones.
Este Galaxy Z TriFold también se puede entender mejor si se ve en el contexto actual del mercado. Actualmente, los trípticos son una categoría casi inexistente. Samsung plantea aquí una propuesta sensiblemente diferente, más conservadora en algunos aspectos y más ambiciosa en otros, y que da la impresión de que en este modelo no se trata tanto de volumen sino de marcar territorio. En mi opinión, también hay un mensaje implícito para el resto de la industria que muestra hasta dónde puede llegar la empresa cuando decide traspasar los límites del formato.
Después de probar el Galaxy Z TriFold, es difícil para mí no verlo como una vista previa de lo que podría estar por venir, en lugar de un producto completamente cerrado. Hay mucho trabajo bien hecho, decisiones audaces y una implementación que sorprendepero también limitaciones obvias propias de una tecnología que aún se encuentra en su etapa de madurez. No es un dispositivo que pretenda convencer a todo el mundo hoy en día, sino que más bien marca una dirección. Y como ya ocurre con los productos plegables tradicionales, será el paso del tiempo y el desarrollo de las siguientes generaciones lo que determinará si esta apuesta se convierte en algo realmente grande.
Samsung ha limitado el lanzamiento del Galaxy Z TriFold a Corea del Sur y a una selección de mercados por ahora, incluidos China, Taiwán, Singapur, los Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos. El único precio conocido por el momento es el del mercado coreano, donde parte de 3.594.000 wones, que al cambio corresponden a unos 2.105 euros, aunque conviene no sacar conclusiones de esta conversión directa. Aún no se han anunciado los precios oficiales para EE. UU. u otros mercados confirmados. En Europa, sin embargo, todo sigue en el aire: el anuncio no menciona la región ni una futura ampliación del despliegue.
Imágenes | Xataka
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