Un petrolero ruso llega a Cuba con permiso de Trump – La nación
El barco “Anatoly Kolodkin”, objeto de sanciones estadounidenses y cargado con 730.000 barriles de crudo, entró en el puerto de Matanzas hacia las 08.15 hora local (12.15 GMT), según un equipo de la AFP en tierra.
La decisión del presidente Donald Trump de permitir que Rusia suministre petróleo a Cuba evita una confrontación con Moscú y ofrece un respiro a un país que ha sufrido en los últimos meses apagones prolongados, un drástico racionamiento de combustible y una caída del transporte público.
En la zona de la Bahía de Matanzas, algunos cubanos presenciaron la maniobra del gigantesco barco ruso para ingresar al puerto.
“Es fundamental para nosotros poder sobrevivir porque el país se ha parado”, dijo a la AFP Felipe Serrano, de 76 años, que trabaja como guardia de seguridad en un restaurante.
Leticia Munguía, una jubilada de 61 años, también se muestra ilusionada con la llegada del barco. “Espero que sigan enviando (petróleo) porque este envío no va a cubrir todo lo que necesitamos”, dijo la mujer.
El domingo, Trump dijo que no tenía “ningún problema” con que Rusia enviara petróleo a Cuba, pero un día después su administración aclaró que no se trataba de un cambio en su política de sanciones, sino de un gesto humanitario.
“Permitimos que este barco llegara a Cuba para satisfacer las necesidades humanitarias del pueblo cubano. Estas decisiones se toman caso por caso”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
“Un respiro temporal”
La crisis energética de Cuba se agravó en enero, cuando Trump cortó el flujo de petróleo venezolano tras el impeachment de Nicolás Maduro, principal aliado de La Habana en la región, y amenazó con aranceles al país que vende petróleo a la isla.
La escasez de combustible está golpeando a sectores clave de la economía cubana, como el turismo, el níquel y el tabaco, y ha obligado al gobierno a adoptar un plan de contingencia, que incluye un drástico racionamiento de gasolina.
La isla de 9,6 millones de habitantes ha experimentado siete apagones en todo el país desde finales de 2024, dos de los cuales ocurrieron este mes, lo que provocó protestas inusuales.
Cuba produce unos 40.000 barriles diarios de crudo pesado, que se utiliza para alimentar las ocho centrales termoeléctricas que forman la columna vertebral del sistema eléctrico del país, pero depende de las importaciones de diésel.
Jorge Piñón, experto en el sector energético cubano de la Universidad de Texas en Austin, dijo que la mayor necesidad del país es diésel, un combustible que puede usarse para generadores de respaldo o sistemas de transporte.
El envío ruso “puede proporcionar un respiro temporal, pero no se acerca a resolver la magnitud del déficit que enfrenta el país”, dijo a la AFP el economista Ricardo Torres, de la Universidad Americana de Washington.
“Esto claramente no es suficiente”, advierte el experto, quien subraya que los problemas energéticos de Cuba son “estructurales más que episódicos”.
Según Piñón, Cuba tardará un mes en refinar el crudo ruso y suministrar el diésel, que cubrirá la demanda durante unas dos semanas.
Para justificar el bloqueo energético, Trump afirma que Cuba representa “una amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional de su país por las relaciones que mantiene con Rusia, China e Irán.
Ricardo Herrero, director ejecutivo del Grupo de Estudio sobre Cuba con sede en Washington, dijo que el embargo petrolero busca obligar a La Habana “a hacer concesiones en la mesa de negociaciones”.
“La estrategia aquí es llevar el sistema al límite”, aunque sin “provocar un colapso social o humanitario total”, explicó Herrero a la AFP.