March 14, 2026
una herramienta para proteger la biodiversidad en Costa Rica

 – La nación
El País

una herramienta para proteger la biodiversidad en Costa Rica – La nación

Puntarenas, 6 de marzo (elmundo.cr) – El canto del pájaro campanauna especie vulnerable, se convierte en una herramienta clave para seguimiento y gestión de la biodiversidad en ello Corredor biológico amigableubicado en la parte sur de Costa Rica.

El proyecto, liderado por el Instituto Internacional para la Conservación y Gestión de la Naturaleza (Icomvis) y la Facultad de Ciencias Biológicas (ECB) de la Universidad Nacional (UNA), en colaboración con el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) y el Comité de Gestión Local, utiliza el paisaje sonoro como indicador de cambios ecológicos y promueve la participación comunitaria.

El proyecto implementa monitoreo acústico pasivo, una técnica que Consiste en colocar grabadoras en lugares estratégicos para registrar los sonidos del entorno. durante largos períodos de tiempo.

Según Jimmy Barrantes Madrigal, investigador del Icomvis-UNA, Esto permite obtener una “imagen sólida” del ecosistema. sin cambiar el comportamiento natural de la especie. Mónica Retamosa, coordinadora del proyecto Icomvis-UNA, explicó que “los animales comunican información vital a través del sonido, y esa información se puede traducir en datos para su seguimiento”.

Las grabadoras grabaron sonidos durante 5 minutos cada 15 minutos, de 05:00 a 18:00, en varios lugares, lo que resultó en 135 horas de grabación por día. Para analizar esta gran cantidad de datos, los investigadores desarrollaron un proceso de detección acústica automatizado, utilizando algoritmos entrenados para reconocer el canto de la campana.

“La computadora no ‘escucha’ como una persona; convierte los sonidos en datos numéricos y aprende a identificar secuencias que se repiten en las vocalizaciones”, explicó el investigador.

Los resultados del monitoreo acústico permitieron determinar la presencia del pájaro campana a lo largo del corredor, lo que plantea nuevos interrogantes sobre sus recorridos, permanencia y comportamiento migratorio.

Se observaron zonas con mayor frecuencia de detección y picos temporales, como julio y agosto en la zona alta y noviembre y diciembre en la zona baja, lo que puede estar relacionado con cambios altitudinales. Barrantes señaló que esto convierte a la campana en una especie ideal para evaluar la conectividad.

Además del monitoreo, se implementó un Plan de Educación Ambiental, desarrollado a través de talleres participativos con actores locales. Carolina Esquivel, académica de la Facultad de Ciencias Biológicas, explicó que el plan se centra en cuatro dimensiones prioritarias: personal y familiar, educación y formación, comunitaria y productiva, con propuestas específicas como gestión de residuos, aulas al aire libre y turismo rural comunitario.

Wendy Adriana Barrantes, del Área de Conservación Osa, enfatizó la importancia del Corredor Biológico AmistOsa como conexión de áreas protegidas y su valor estratégico ante el cambio climático. El proyecto proporcionó aprendizaje técnico en buen monitoreo y un proceso de educación ambiental que fortaleció las capacidades locales.

Como parte del proyecto, Trabajan en protocolo de monitoreo biológico en zona de San Vitocon la participación de actores locales y propietarios privados. El objetivo es evaluar la relación entre núcleos forestales y analizar los efectos de variables como la temperatura y la precipitación sobre los patrones de vocalización y movimientos altitudinales.

César Arauz Navarro, de Finca Palo Hueco, calificó la experiencia de “enriquecida” y destacó su potencial para el turismo responsable.