¿Una mano dura antidrogas de Trump sin contar con México o Colombia? – La nación
Por Maxime Pluvinet
El anuncio del llamado “Escudo de las Américas” es un nuevo capítulo en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina. Durante una cumbre celebrada el sábado 7 de marzo en su resort de Miami con doce líderes afines ideológicamente, Donald Trump pidió el “uso de fuerza militar letal” contra los cárteles de la droga, a los que considera una amenaza directa a la seguridad hemisférica.
El proyecto se desarrolla en un momento de intensa actividad internacional para Washington, tras intervenciones unilaterales en Venezuela y ahora Irán. Sin embargo, la exclusión de México y Colombia, dos países centrales en la lucha contra el narcotráfico, y el carácter ad hoc de la coalición plantean dudas sobre su viabilidad y sus implicaciones geopolíticas.
¿Una “coalición de voluntarios” contra el narcotráfico?
La iniciativa anunciada por Trump busca aunar capacidades militares e inteligencia de varios países latinoamericanos para enfrentar lo que Washington califica como organizaciones terroristas. En la cumbre participaron, entre otros, los presidentes de Argentina, Ecuador, El Salvador, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Chile.
La coordinación de la iniciativa será supervisada por Kristi Noemquien, tras servir en la primera línea de la política migratoria de Trump como secretario de Seguridad Nacional, fue nombrado enviado especial al nuevo aparato regional.
La Cumbre Escudo de las Américas de hoy reafirma el compromiso de 13 países con ideas afines en nuestro hemisferio.
Compartimos una región común y ahora un objetivo común.
La Doctrina Donroe garantizará nuestra seguridad, soberanía y libertad económica. pic.twitter.com/9fCH3aLSTQ
— Departamento de Estado (@StateDept) 7 de marzo de 2026
Sin embargo, varios especialistas señalan que la coalición no equivale a una alianza formal, especialmente de carácter militar. Para Juan Gabriel Tokatlian, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella, el esquema recuerda a las “coaliciones de dispuestos” impulsadas por Washington tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
“Después del 11 de septiembre, Estados Unidos impulsó las llamadas ‘coaliciones de dispuestos’ que acompañaron las guerras de Afganistán e Irak. No fueron alianzas formales, sino agrupaciones ad hoc en las que Washington definió la misión y un grupo de países decidió unirse”, explica. En su opinión, la declaración firmada por 17 gobiernos para combatir el “narcoterrorismo” responde a la misma lógica: una coalición flexible, al margen de instituciones regionales como la Organización de Estados Americanos.
En el marco del desafío de Trump a los organismos multilaterales tradicionales, Tokatlian considera que el proyecto refleja la voluntad de Estados Unidos de actuar al margen de los mecanismos del sistema interamericano. “Se trata de un grupo de países con ideas afines y dispuestos a seguir a Estados Unidos, que ha optado por una estrategia más unilateral en materia de seguridad”, sostiene.
México y Colombia, ¿ausencias estratégicas?
La ausencia de México y Colombia, dos pilares históricos de la cooperación antidrogas con Estados Unidos, fue uno de los aspectos más llamativos de la iniciativa. Durante la cumbre, Trump criticó duramente a México, al que calificó como el “epicentro de la violencia de los cárteles”, y lamentó que la presidenta Claudia Sheinbaum rechazara la posibilidad de operaciones militares estadounidenses en territorio mexicano.
Washington ha insinuado en varias ocasiones la posibilidad de bombardear posiciones de los cárteles en México, idea que el gobierno mexicano descartó categóricamente en nombre de la soberanía nacional. Pese a ello, ambos países mantienen una estrecha cooperación en materia de inteligencia, como lo demostró el reciente operativo que terminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Para Tokatlian, la exclusión de México y Colombia responde a factores tanto políticos como estratégicos. “Esto es posible debido a la orientación de los gobiernos actuales de esos países, pero también porque Washington quiere aumentar la presión sobre ellos”, afirma. Según su análisis, la idea sería enviar el mensaje de que una coalición regional está dispuesta a actuar contra el tráfico de fentanilo o cocaína, incluso si esos gobiernos no participan plenamente.
El especialista advierte que el enfoque podría preparar el terreno para futuras operaciones más agresivas. “Tendremos que ver qué países se atreven a apoyar a Washington cuando Trump exige unirse a él en una guerra contra las drogas más amplia”, afirma.
La tentación de la mano dura
Más allá de su dimensión militar, varios analistas interpretan el “Escudo de las Américas” como un mensaje político dirigido tanto a aliados como a adversarios de la región. Antonio Sampaio, investigador independiente de seguridad, cree que la coalición refleja sobre todo afinidades ideológicas.
“La coalición que se acaba de formar es sobre todo un mensaje político. Reúne a países que simpatizan con Trump en lugar de una alianza técnica basada en capacidades de seguridad”, afirma. Algunos de estos gobiernos han explorado estrategias altamente represivas, como las empleadas por el presidente salvadoreño Nayib Bukele con su política penitenciaria ataques masivos contra las pandillas.
Según Sampaio, ese tipo de enfoque es visto con buenos ojos por la actual administración estadounidense. Pero el experto también recuerda que experiencias similares en países más grandes, que no forman parte del Escudo, tuvieron resultados limitados.
“Trump considera que personalidades como Bukele están en línea con su propia visión de la seguridad”, explica. “En lugares como México o Brasil se vivieron contextos muy militarizados, a veces incluso liderados por militares, y los resultados fueron muy discutidos”.
El jurista mexicano Samuel González Ruiz, exfiscal adjunto y especialista en crimen organizado, interpreta el proyecto como una señal de alineación política. “El objetivo es saber qué países son aliados”, afirma. En su opinión, Estados Unidos busca demostrar que está preparado para intensificar la ofensiva contra las redes criminales.
“Estados Unidos está enviando un mensaje claro: van a destruir a los cárteles”, afirma González Ruiz. En su análisis, algunas de las estrategias más difíciles se han aplicado anteriormente dentro de los propios Estados Unidos, particularmente contra las redes de migración ilegal, y ahora pueden trasladarse a la lucha contra el narcotráfico en la región.
El fantasma de la tradición de Donroe
La creación del “Escudo de las Américas” también forma parte de la estrategia geopolítica más amplia de Washington. La administración Trump ha reiterado su intención de recuperar influencia en el hemisferio a la luz del creciente peso económico y político de China.
El propio presidente estadounidense pidió la Doctrina histórica de Monroeformulado en el siglo XIX bajo el principio de “América para los americanos”, para justificar una política más activa en la región, ahora favorecida por el giro a la derecha en América Latina y el ascenso al poder de gobiernos simpatizantes de Trump.
Para Tokatlian, la cumbre de Miami refleja este esfuerzo por reorganizar el mapa político local. “Si Trump pretende convertirse en el jefe de una internacional reaccionaria en el continente, entonces los invitados han sido elegidos precisamente por su posición política”, afirma. A su juicio, el proyecto apunta a consolidar un bloque de gobiernos alineados con Washington.
Para algunos analistas, el “Escudo de las Américas” puede terminar siendo una iniciativa simbólica más que una estructura duradera. Jorelvy Calixto, especialista en terrorismo, armas de destrucción masiva y seguridad internacional, destaca que, en el caso de Trump, muchas iniciativas dependen directamente de la voluntad del propio presidente.
“Hay que subrayar que es difícil seguir el ritmo de Trump: tiene una agenda muy peculiar”, explica. “No sabemos si esta es una alianza que realmente se consolidará o si quedará olvidada en las próximas elecciones”.
Mientras tanto, la propuesta ya ha generado críticas en la región. El gobierno cubano, en una isla asfixiada por sanciones y bajo amenazas de intervención directa estadounidense, denunció la cumbre como una reunión “reaccionaria y neocolonial” que promovería la subordinación de América Latina a los intereses de Washington.
Con Francia 24, EFE y AP.